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El gran reto de las regiones

Febrero 22, 2020
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Cine que inspira. Cine que emociona. Proimágenes propone:

A propósito de la función especial de la aclamada película colombo-mexicana, ‘Pájaros de Verano’, que se proyectó en el teatro Hollywood de San Andrés, Welcome Caribe tuvo la oportunidad de dialogar con dos de sus protagonistas principales, Carmiña Martínez (en el papel de Úrsula) y José Acosta (Rapayet); y con la directora de Proimágenes Colombia, Claudia Triana, ente-motor que viene impulsando la industria cinematográfica en el país. 

Por Eduardo Lunazzi

Esta proyección fue posible gracias a la temporada ‘Cine Crea Colombia’, un esfuerzo de dicho Ministerio a través de Proimágenes; el Consejo Nacional de las Artes y la Cultura en Cinematografía a través del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico; y la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas (ACCAC); contando con el apoyo local de Entertainment SAI, Beautiful Island y la Secretaría de Cultura Departamental.

‘Pájaros de Verano’, dirigida por Ciro Guerra y Cristina Gallego, fue recientemente ganadora de los Premios Macondo de la ACCAC, con nueve galardones, entre ellos a Mejor Película y Dirección; además de la nominación a los Premios Fénix (México) y representar a Colombia en los Oscar 2019.

El filme narra el ascenso y la caída de una familia Wayúu durante la época en la que entraron en Colombia inmensas cantidades de dinero debido a la llamada ‘Bonanza Marimbera’, de la mariguana entre 1960 y 1980. Estas personas vivieron, entre otras penurias, las desastrosas consecuencias del choque entre la ambición y el honor; viendo mutar en buena parte su cultura, tradiciones y sus vidas mismas, amenazadas por una guerra entre dos clanes.

Una industria en ascenso

De acuerdo con Triana, la temporada ‘Cine Crea Colombia’ ha estado en 16 ciudades mostrando la diversidad y el potencial que tiene el cine colombiano, contando historias del país desde diferentes géneros y mostrando la evolución de la industria en los últimos 20 años, donde se han consolidado alianzas y creado estímulos para ello.

“El cambio es tan evidente, que en 1997 teníamos una sola película lanzada en salas de cine de Colombia; hoy tenemos 47 que se estrenaron solo este año”, dijo la también secretaria técnica del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC). Dicha evolución obedece a la creación de laLey de Cultura (Ley 397 de 1997) que se complementó luego con la de Cine (Ley 814 de 2003), originando un sistema de estímulos y herramientas, como las convocatorias que ofrecen Proimágenes y otras entidades.

“Estos logros gestaron a su vez, un ambiente propicio para que se pueda hacer cine más fácilmente; y no sólo películas, sino también cortometrajes y documentales, dando la posibilidad a una nueva generación de colombianos que está contando historias desde sus lugares de origen”, añadió Triana.

La realidad es que este año ‘desembarcó’ en el archipiélago el Festival de Cine de Cartagena (FICCI); el año pasado se desarrolló con éxito el primer ‘Seven Color Film Festival’; ahora se desarrollan de manera simultánea producciones que en otros tiempos eran impensables. ¿Se trata de una política pública para llevar el séptimo arte a las fronteras?

Al  respecto, la directora de Proimágenes resaltó, que sin duda hay un esfuerzo estatal para que el cine nacional llegue a las regiones apartadas de Colombia, porque solamente el 6 por ciento de los municipios tienen salas de cine. Aun así, el número de pantallas ha crecido en los últimos 20 años, pasando de tener 250 a 1.300 pero concentradas en las ciudades capitales. “Eso es lo que queremos cambiar, porque nosotros somos ante todo un país rural”, anotó.

Igualmente, recalcó que si bien el cine colombiano ha despertado el interés de los nacionales, aun no tiene la audiencia que se esperaría ante producciones de tan alto nivel, nominadas inclusive a los Premios de la Academia.

“Actualmente vemos una mayor aceptación de lo colombiano, pero no en un número altamente significativo; incluso ha disminuido, porque películas que podían hacer un millón o 600 mil espectadores, este año han logrado hacer, con mucho esfuerzo, unos 300 mil. Por ejemplo, ‘El Abrazo de la Serpiente’, cuando salió a cartelera y antes de estar nominada a los Oscar, tuvo una audiencia de 150 mil personas. Luego del reestreno, cuando se supo la noticia de su nominación, logró 500 mil espectadores; superada sólo por la película ‘Satanás’, que logró 600 mil”, manifestó Triana.

De izquierda a derecha: Claudia Triana, directora de Proimágenes; Carmiña Martínez y José Acosta, protagonistas (Úrsula y Rapayet) de ‘Pájaros de Verano’.

Dificultades e imaginación

Profundizando en la cinta ‘Pájaros de verano’ y en las dificultades de su rodaje (tratándose del desierto de La Guajira), la actriz Wayúu Carmiña Martínez, dijo que sin duda fue un gran reto para el equipo de producción el desplazamiento del equipo humano y técnico hasta allí, lo que realza el genuino factor protagónico para solventar dichas vicisitudes que jugó la propia comunidad.

“Previamente hubo un trabajo de los directores y productores para penetrar en la población, pidiendo la autorización y yendo con sus autoridades para que les ayudaran en el rodaje y eso fue fundamental para que la película se llevara a cabo completamente”, explicó.

La protagonista puso como ejemplo, que durante una época del rodaje el clima les jugó en contra, porque una de las locaciones se vio afectada por las lluvias constantes en la península; contó cómo el mar comenzó a penetrar la ranchería dispuesta para el film, y cómo los pobladores Wayúu –con su sabiduría y enseñanzas ancestrales– lograron evacuar el agua de mar de la locación y reencausar así la producción.

“Fue ese trabajo previo, con el diálogo, incluyente  y negociado de algunas escenas que se iban a ver en la película (reales o ficticias), como ellos aceptaron la llegada, por ejemplo, de carros tan grandes con los equipos y la maquinaria necesaria. Sin duda, podría afirmarse que el pueblo ‘le metió el hombro’ al proyecto”, aseguró Martínez.

Inmersión en los territorios

Triana por su parte, resaltó además la experiencia previa del equipo responsable de la producción recordando que parte de él y sus directores, habían tenido una prueba de fuego al rodar (fructíferamente) con tribus indígenas, en otro territorio tan hostil como el de la selva amazónica, escenario de la película ‘El Abrazo de la Serpiente’.

Acosta, otro de sus protagonistas, recordó también las dificultades de rodar en el desierto (de La Guajira), donde hay que llevar absolutamente todo, donde el clima es extremo y con el reto extra que significó grabar en la lengua vernácula, el wayuunaiqui.

“Estamos muy agradecidos con los coachs, porque lograron traducir y formar una especie de lengua universal para facilitarnos el uso del wayuunaiqui, que difiere, además, en la alta, media y baja Guajira, tanto en la escritura como en su pronunciación”, precisó.

Temas tabús

Para Acosta, en un principio la temática del film fue malinterpretada porque se pensó que sería otra historia más de ‘narcos’; sin embargo, dado que aquel inicio del negocio en Colombia se abordó desde otro punto de vista, y se contó con el apoyo del Pueblo Wayúu –porque se estaba contando su historia–, la crítica disminuyó y los elogios no se hicieron esperar.

“Se podría decir que aquel fue el origen del tráfico de estupefacientes a Estados Unidos, pero nosotros mostramos la historia detrás de las razones de quien inició el negocio, y cómo se le salió de las manos, producto de la ambición y de algunas malas decisiones”, acotó.

En ese aspecto, Martínez, recordó que en su natal Guajira se convivía, d

e alguna manera, de forma natural con el cultivo (en pequeña escala) de la marihuana y su transporte por el desierto; pero que las cosas cambiaron, cuando comenzaron los enfrentamientos entre clanes y se incrementaron las muertes de pobladores.

“Si me preguntan porque es tan especial esta película, diría que para mí es un hermoso poema visual donde al conjugarse la historia, la fotografía, la música y el peso del Pueblo Wayúu, se traduce en una imagen profundamente impactante”, sintetizó la actriz, radicada hace 40 años en Bogotá.

Proimágenes: reto y conducción (RECUADRO)

 Para aquellos jóvenes que están buscando cómo canalizar su creatividad y sus aprendizajes en la industria del cine, el mensaje de Claudia Triana es que se comprometan y que se agrupen para contar las historias desde sus regiones aplicando a las diferentes posibilidades de financiación que existen en la actualidad, ya sea desde el FDC, con una beca en su universidad o en la misma sede del Sena Regional, que está muy interesado en apoyar el tema audiovisual, con las facilidades que les puede dar el Consejo Departamental de Cine. Hoy existen diferentes incentivos para apoyar todos los momentos del desarrollo de una película, desde el guion, pasando por el rodaje, producción y postproducción, hasta la promoción en salas de cine y proyección en festivales internacionales para maximizar su visualización. “Tenemos un gran reto para que en las regiones se muestre más cine colombiano, y para que desde las mismas se sigan contando historias propias. ¡Contamos con ustedes!”, concluyó la directora de Proimágenes.

 

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